Decir que el photoshop es el programa estrella en cuanto a edición fotográfica no es dar mucha información hoy en día. Ya se sabe que el que controla este programa tiene en su poder la "belleza" de cuanto toca con su ratón (que se lo digan a las modelos y fotógrafos profesionales). Pero de ahí a "cocinar unas galletas" imitando este programa... sí que es ser friki!
... estaba a estas horas en un quirófano. La verdad es que ningún año me he acordado especialmente de ello, pero se ve que el estar lejos de la gente que compartió conmigo esos momentos me han hecho recordar lo que significó para mí, tanto en ese momento como las consecuencias que se derivaron de ello.
Leo un artículo del Dr. Sales Jopis (neurocirujano) que de una muestra de 250 pacientes con adenomas de hipófisis, el 95% (!!) presentaba deterioro visual, así que yo era realmente afortunada por no tener ningún síntoma de ese tipo... En esta época de información-desinformación, yo decidí hacer caso a mi médico y no buscar posibles alternativas en la red. Y creo que hice bien: si llego a ver que lo que me iban a hacer era esto, igual no hubiera entrado en el quirófano...
Recuerdo que antes de que me operaran soñaba que de repente me quedaba ciega y tenía que reconocer a las personas que me rodeaban por el olor. Me angustiaba pensar que quien quería cambiaba de colonia y entonces no podría reconocerlo entre la gente y... ¿qué iba a hacer yo?
Ya han pasado seis años desde entonces. Afortunadamente no me quedé ciega, todo salió bien y y no tuve que recurrir al sentido del olfato para reconocer a quien quería, aunque estoy segura de que entonces hubiera podido hacerlo sin problema. ¿Tanta lluvia habrá borrado también esas huellas? Qué pregunta más tonta, la intuición me dice que el efecto de las inundaciones suele ser devastador...
Si pienso en las razones que me empujaron a hacer las cosas que no me he perdonado, puede que según el momento elija marcharme al tercer mundo como misionero, bien, bien, bien, decidirme a finalizar mis días como símbolo sexual de mis vecinas. Pero, antes de sacar las cosas de quicio, me plantearé un reto final en estas vacaciones, saldré a buscar una novia para un festival, aunque sólo me sirva para confirmar que en el pecado siempre está la penitencia.
Si suena por casualidad esta canción en mi iPod y al rato encuentro este práctico kit para sobrevivir en los festivales musicales, ¿cómo no me voy a reír? Hay que tomarse esta vida con un poco de humor :-)
PD: La canción es del primer disco de Deneuve, un grupo cordobés que siempre me ha gustado por los violines que suenan es sus canciones. Esta canción en particular nos hizo gracia desde el principio. Ideal para maduros cachondos ("decidirme a finalizar mis días como símbolo sexual de mis vecinas") y demás carne festivalera.
David y Gonzalo han sido mis primeros amigos en venir a comprobar ellos mismos que Teruel existe. Ha sido un fin de semana corto pero intenso, con la visita obligada al Mausoleo de los Amantes, paseo turístico por la ciudad mudéjar, y excursión a Albarracín, pueblo calificado como el más bonito de España (¡ahí es nada!).
No os voy a engañar: este fin de semana hacía frío. No tanto como hoy (Teruel ha amanecido nevado...) pero lo suficiente como para agradecer buenos platos calientes. Y hasta en eso hemos tenido suerte: este fin de semana se celebraba en Teruel la I Ruta del Perolico en Teruel. Así que el sábado por la noche alternamos buenos vinos con guisos de cuchara (sopa campesina, garbanzos y alubias), que nos prepararon para enfrentarnos con energía a la noche loca turolense.
Después de este fin de semana, queda abierta oficialemente la temporada de visitas a Teruel. ¿Quiénes van a ser los próximos valientes? ¡Aquí os espero!
PD: ¡Muchas gracias, chicos, por un fin de semana muy especial! ¡Estoy deseando ver ese book de fotos donde estamos estupendos los tres! :-)
El mundo que nos rodea está lleno de ruido: el teclado del ordenador, el sonido del teléfono, una moto que pasa, pájaros (cuando haga mejor tiempo...), alguien que tiene una duda sobre poblaciones estelares, risas por un comentario ingenioso, una voz bonita que te cuenta un cuento y te regala un caramelo, el silencio -ruido blanco que extraña a alguien como yo acostumbrada a tanto ruido de fondo-, y música, mucha música.
He de reconocer que tengo una relación especial con los sonidos musicales. Desde que recuerdo a Juan Carlos tocando con la guitarra Quién fuera de Silvio Rodríguez, y a Angelo Branduardi o los fados de Dulce Pontes y Misia por recomendación de Virginia, ha pasado mucho tiempo. Sobre estas músicas del mundo se han ido añadiendo otras más comerciales y otras menos conocidas, según el momento.
Parte de mi nuevo aprendizaje ha incluido una reconciliación con los sonidos melódicos que suenan en la calle, en la radio, en mi ipod... Me gusta la Música, me gusta cómo suenan los instrumentos, las letras que tienen algo que contarnos, la sensación de que las notas forman parte de mí... todo ello más allá de quien fue mi música durante mucho tiempo.
Ahora mi proceso de búsqueda me ha llevado a nuevos gustos musicales, eliminando lo que ya era totalmente prescindible y redescubriendo nuevas melodías. Y así conviven en armonía sones, bachata, ópera, música clásica, rock y un poco de punk si se da el caso, junto con la música indie y popera que, he de confesarlo, me sigue gustando y poniendo de buen humor. En esta reconciliación conmigo misma, el programa musical Hoy empieza todo de radio3 ha resultado ser todo un descubrimiento para que no pierda el hilo de estas músicas más minoritarias, aunque por lo general llegue tarde para enterarme de los conciertos a los que no podré ir por las fechas o porque las entradas están ya agotadas. Mientras preparo el café y mi desayuno, van sonando grupos que me suenan junto con otros que no he oído jamás con nombres raros que soy incapaz de recordar después (es un poco temprano para que las neuronas funcionen al 100%...). Pero este programa tiene una peculiaridad: cuelgan en su blog las canciones que suenan durante las tres horas de duración, y de esta manera siempre puedo volver a buscar esa canción o artista que me ha gustado. Una solución ingeniosa que ayuda a no perder ni una nota de sonido.
Así me he enterado de que Pauline en la playa ha sacado un nuevo disco. Es un grupo formado por dos hermanas de Gijón y que me gustó desde que lo escuché por primera vez. Para mí son especiales, no sabría decir por qué exactamente, pero conectan conmigo desde siempre. Quien tanto me quiso sabe que es así y por eso conservo cuatro preciosos discos que todavía viajan conmigo. Física del equipaje es su último trabajo, ya sólo el título me dice que me va a gustar... Podéis escuchar algunas de las canciones en su myspace, y este es un adelanto:
¿Os parece extraño que me guste algo así? :-)
PD: Creo que por una vez voy a hacer una excepción y voy a añadir algo a mi equipaje... Mientras espero (en Teruel no creo que tenga muchas opciones de encontrar algo así), me voy inventando una excusa para ir el mes que viene a su concierto en Madrid. ¿Alguien se apunta?
Bolígrafos, pastillas, pañuelos de papel, el monedero, un candado, ropa para el gimnasio, los tuppers para la comida, la fruta de la media mañana o las mandarinas de la merienda compartida a veces con Sergio, artículos científicos, un libro, el ipod... todo esto iba dentro de la mía cuando vivía en Madrid y al salir por la puerta tenía que hacer recuento para no olvidar nada realmente importante porque una vez que salía ya no había marcha atrás. Como podéis imaginar, eso ha cambiado sustancialmente ahora que vivo en una ciudad pequeña a menos de cinco minutos (creedme, es cierto, son menos de cinco minutos) andando del trabajo.
Ahora pensad vosotros qué lleváis en vuestra mochila. Lo que está y lo que estaría si pudiérais llevar. Todas las cosas materiales que consideráis importantes o imprescindibles para vosotros. Todas las personas que por alguna razón os gustaría que os acompañara en vuestro camino.
Un ejercicio parecido hace Ryan Bingham (personaje interpretado por George Clooney) en Up in the air, la película que vi ayer en el cine. He de reconocer que el reclamo principal hizo su efecto y todas fuimos la mar de contentas a ver a George, pero la película es mucho más que él llenando la pantalla con su preciosa sonrisa. Es una reflexión sobre las relaciones personales, los distintos tipos de vida, la soledad de los hoteles y coches de alquiler, la soledad elegida, la soledad obligada, la soledad compartida.
He de decir que la película merece la pena por mucho más que su protagonista: por el guión, la descripción de los personajes, el ritmo, la fotografía (geniales las imágenes de Estados Unidos desde el aire), la música, la química entre George Clooney y Vera Farmiga (hacía tiempo que no veía algo así), algunas escenas realmente buenas (esa forma precisa, calculada, casi milimétrica, de cerrar y manejar la maleta, donde guarda todo su mundo), y muchas sonrisas.
Si tenéis la oportunidad de ir a verla, no lo dudéis: os aseguro que pasaréis un buen rato y da para unas cuantas conversaciones interesantes si vais con el acompañante adecuado :-)
PD: El director, Jason Reitman, es también responsable de Juno, otra gran película sobre temas muy serios pero sin perder la sonrisa y el sentido del humor.
PD2: Ya sé que no paro, pero... la vida es movimiento, ¿no? BBHs
Me gusta que no pongan anuncios en TVE: me permite ver una película entera antes de que el cansancio me venza definitivamente. Ayer tocó el turno de La teta asustada, película peruana seleccionada para optar al Óscar en la categoría de "Mejor película de habla no inglesa", y que ya se ha alzado con el Oso de Oro en la Berlinale en el 2009. (Madre mía, si ya hasta controlo la jerga periodística de estos temas, jajaja)
La película admite calificativos varios, pero dado que no soy crítica de cine (ni lo pretendo) sólo quiero destacar lo que realmente me llamó la atención: la protagonista utiliza una patata como método anticonceptivo para ahuyentar posibles violadores, en una muestra de ingenio de heredada de otras mujeres que habían pasado por sutuaciones similares. Sin duda, el cine nos descubre mundos muy alejados del nuestro, para que no olvidemos que otras vidas y otras historias son posibles.
Y una película no sólo es imagen y palabras, también música, y en este caso, recoge la tradición musical de un pueblo en labios de Fausta, la protagonista, con letras y melodías inventadas y robadas... Una película muy curiosa que es una ventana a un mundo muy lejano del nuestro.
PD: Me dicen que han colgado la película en la página de rtve.es. Si tenéis 93 minutos y tenéis curiosidad, podéis verla en streaming aquí
Eso es lo que ha tardado en salir italia y venecia (así, en minúsculas) en el libro que empecé ayer por la noche. Nada parecía indicar que La soledad de las vocales (de Jose María Pérez Alvárez, Premio Bruguera 2008) fuera a ocultar entre sus páginas una referencia a los canales. En cualquier caso, he de decir que voy mejorando: simplemente representaba el deseo de uno de los personajes, escritor para más señas, de cambiar de vida y trasladarse al país que tiene idealizado culturalmente. Venecia no es por el momento un personaje ni un capítulo, así que no cuenta como asombrosa coincidencia. ¿O quizás sí?
"La soledad de las vocales"... no me podéis negar que es un bonito título, ¿verdad? del tipo de "La soledad de los números primos" de Paolo Giordiano -me decepcionó-, o "La soledad era esto" de Juan José Millás -infinitamente mejor que el anterior. Y entre soledades, os dejo con la Soledad de Jorge Drexler:
Ya pasó ya he dejado que se empañe la ilusión de que vivir es indoloro. Que raro que seas tú quien me acompañe, soledad, a mi, que nunca supe bien cómo estar solo.
Hace varios posts comenté aquí que en el último libro que había leído, Venecia aparecía casi como un personaje más al final del libro ("Maldito karma", de David Safier ). Ese libro fue un regalo y Venecia una anécdota para que me riera un poco en el viaje de vuelta de Madrid a Teruel.
Pero estoy empezando a pensar que esto de las coincidencias no existen. Historia de un abrigo, de Soledad Puértolas, es el último libro que he leído. Lo elegí al azar en la biblioteca pública porque me gustó el título (suelo elegir los libros así, de manera compulsiva por el título) y tiene un capítulo entero con Venecia como telón de fondo. No sólo Venecia, también hay otra que transcurre en New York, pero me ha llamado menos la atención porque queda más lejos en el tiempo. "Historia de un abrigo" es una especie de novela-río donde aparecen muchos personajes que se van conectando a medida que van pasando las páginas y que acaban en el personaje inicial, que no principal, porque en este tipo de novelas no existe personaje protagonista ni siquiera el abrigo que aparece en el título. El libro en sí es entretenido y fácil de leer, con un estilo muy sencillo con frases cortas, con precisión casi periodística.
La mesa limón es el otro libro que ha ocupado mi mesilla de noche de forma paralela estos días. Es una colección de cuentos/relatos cortos. Me suelen gustar este tipo de libros, donde el autor tiene que demostrar ser original y desarrollar una historia en pocas páginas, antes de que yo pierda interés y cierre los ojos antes de dos páginas. No acabo de entender muy bien por qué elegí este libro entre los estantes de la biblioteca. Creo que tiene que ver con que en la portada aparece un limón y me gusta el color. Y también con lo que leí en la solapa interior del libro (es un escritor británico que no conocía y de cierto prestigio, por lo visto), pero no con lo que aparece en la contraportada, que suelo leer en diagonal para que no me destripe su interior. Después de llevar medio libro me paro a pensar: todos los relatos son reflexiones sobre el final de la vida... Y se me ocurre leer las letras de la contraportada: entre los chinos, el símbolo de la muerte era el limón, y en Helsinki, a principios del siglo XX, en un bar frecuentado por Sibelius, los que se sentaban en la mesa limón estaban obligados a hablar de la muerte. Así que en esas líneas estaba la solución al misterio del libro, que no de mi elección. Y tampoco explica la casualidad de que otra vez aparezca Venecia entre sus líneas. El próximo libro que he elegido no tiene pinta de que vaya a transcurrir entre canales, pero como me lleve a pasear en un vaporetto otra vez entre página y página, voy a tener que considerar seriamente que las coincidencias no existen.