jueves, 11 de agosto de 2011

Mojiteando

Una de las pequeñas ventajas de vivir una isla es que es un destino suficientemente atractivo para que la gente se anime a dar el salto y hacerme una visita. El tiempo que estuve en Teruel (en total cinco meses y medio, aunque el último mes estuve botando entre la plaza del Sol y la plaza del Torico y estaba tan angustiada que no cuenta) recibí tres maravillosas visitas, más los viajeros sufridores de mis traslados (mis pacientes padres para la ida y un generosísimo J.M. para la vuelta). En el tiempo que llevo en Tenerife (tres meses), ya he recibido cinco (!) visitas, y aquí estoy esperando a cualquiera que quiera venir a conocer esta isla.

El último viajero me ha llevado a la playa a tomar mojitos. Vale, técnicamente le llevé yo a él, pero es que parece mentira que por él me haya enterado de que vivo en un destino de playa turístico para la mayoría. Las excusas por las que no había ocurrido antes: mucho trabajo, muchos planes sociales de fin de semana, mal tiempo justo en sábado/domingo, y no tener ganas de ir a la playa sola, que aquí la gente parece un poco saturada de sol y arena por eso de que está ahí al lado.

Todas esas excusas desaparecieron el pasado fin de semana, cuando mi tobillo todavía dolorido (otra historia que tengo pendiente contar...) y nuestra limitación al transporte público nos hizo tener que elegir destinos de fácil acceso. Así la cosa, la playa de las Teresitas, junto a Santa Cruz, se convirtió en nuestra primera parada y creo que marcó claramente lo que iba a ser esta estancia: adaptación rápida al tempo canario, escuchar el sonido del mar (cómo lo echaba de menos...) y disfrutar de la compañia. En esas estábamos cuando descubrimos que uno de los chiringuitos servían mojitos y... ya no había nada más que pensar: ¡a mojitear se ha dicho!



Después de ese día, otros cuantos más simplemente para disfrutar... y creo que lo hicimos bien. Muy bien. Qué fácil es hacer un gran paréntesis cuando estás conmigo: todo son risas y cariño sincero, que ha crecido espontáneamente, como eres tú, como ahora soy yo, como fui siempre y se me había olvidado. Sólo faltó D., pero sé que él también estaba cerca disfrutando con nosotros :-)

¡Gracias por la visita! Ahora que sabemos dónde tomar ricos mojitos y bailar hasta que cierren los bares, hay que convencer a D. para que también se apunte la próxima vez ;-)

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