lunes, 9 de abril de 2012

De cisnes y lagos

O lo que es lo mismo: El lago de los cisnes interpretado por el ballet de Moscú:



Yo no había visto antes ningún ballet clásico. Ya el último invierno con J. intentamos ir a ver El cascanueces en Madrid (él en ese momento se interesaba por la música clásica y yo le había metido un poco el gusanillo de la danza moderna), pero se quedó en la to_do_list para un próximo año que nunca llegó. No recuerdo con gran emoción ni gran tristeza no haber podido ir: simplemente no cuadró en aquel momento y había estado en el olvido casi hasta hoy. Cuando vi que el ballet ruso venía a Tenerife con El lago de los cisnes me gustó la idea, pero coincidía con Semana Santa y yo esperaba tener otros planes para esos días. Sin embargo, una nunca sabe lo que el destino tiene previsto, y de repente apareció M. proponiendo una excursión a La Orotava para ver este espectáculo. Y yo ni me lo pensé: compra telefónica e internauta de entradas, tarjetas de descuento de Naviera Armas, chaparrón de ida y vuelta, increíble espectáculo, y papas locas con zumo y fútbol de fondo para acabar un domingo por la tarde increíble.

La verdad es que me impresionó el ballet, la tensión de las bailarinas, el sudor en la frente de los bailarines, la sonrisa congelada en cada movimiento, escuchar incluso algunas instrucciones entre bambalinas (y entre los bailarines), y, sobre todo, ver cómo estaba todo totalmente medido en un prodigio de compenetración y ritmo:



Simplemente... ¡fue increíble!

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