lunes, 14 de junio de 2010

Patio de colegio

Tengo treinta años. Muy bien llevados, eso sí, pero treinta años. Y bajo la amenaza de que caiga uno más el mes que viene. Hoy sin embargo he regresado de nuevo a la infancia, a los juegos de patio de colegio y a las riñas entre compañeros. Ya perdí demasiado tiempo jugando con alguien se inventaba las reglas según su interés como para que ahora me apetezca jugar a las adivinanzas para ver de qué se trata esta vez.

Yo sólo quiero mirar lejos, encontrar mi meta y pasear acompañada hasta allí. Disfrutar del paisaje que me encuentre por el camino. Yo no he buscado la contienda. No tengo táctica ni estrategia. No he utilizado mis mejores armas ni afilado mis dientes. Sabéis que no soy así.

Empiezo a pensar que vivir en una casa en un árbol no es tan mala idea. Lejos de los lobos y de los corderos. Lejos de todo hasta que las aguas encuentren de nuevo su cauce. De esta manera, sólo los más ágiles y los buscadores de tesoros llegarán hasta mí, o sólo a los que yo decida lanzar mi escala. El resto ya no me interesa, estoy demasiado cansada para eso.

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