miércoles, 20 de abril de 2011

Restauración

Tanta mudanza está pasando factura, no sólo a mi cuerpo serrano (me rompí como los futbolistas el sábado pasado con tanta caja) sino también a uno de mis recuerdos más preciados.

El astrónomo de Cuenca es uno de esos objetos que tienen significados en varios niveles para mí:
- Representa a un astrónomo/astrofísico como yo.
- Y no a cualquier astrónomo, sino que por la forma que tiene se parece a los personajes de El principito, un libro que recuerdo con mucho cariño y que siempre me emociona.
- Fue un auto-regalo por haber terminado la tesis doctoral, algo bonito que me representa y que después de unas cuantas dudas (normal en mí) cayó entre mis manos para que recordara ese momento.
- Lo compré en una tiendecita de artesanía en Cuenca, un fin de semana que fue un regalo de quien tanto me quiso por haber terminado mi tesis. A pesar del escenario de cuento y del esfuerzo, no fue un fin de semana especial...
- El astrónomo de Cuenca se quedó en su bolsa sin ver la luz hasta que ya tuve un nuevo hogar, y desde entonces, me ha estado cuidando atentamente para que nada malo me pase.

Como es un objeto muy especial para mí, en esta ocasión había decidido dejarlo en tierra para que no sufriera los vaivenes del mar y poder recuperarlo intacto más adelante. Toda la precaución ha sido poca: en el último traslado perdió el brazo y casi casi la cabeza, así que ha tenido que pasar por un delicado proceso de restauración. Hoy he procedido con esmero a unir las piezas y ahora está ensamblado de nuevo, aunque si se mira de cerca y con detenimiento se ven las señales del trabajo de restauración.
Mi astrónomo de Cuenca también tiene ahora cicatrices por las mudanzas... pero por ahora ha sobrevivido, como yo, a todas ellas :-)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada